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Columna para Humberto

 


Hoy hablaré de todas las cosas buenas y lindas que tiene Canal 10. Solo con el fin de evitar que Humberto se enoje y es por eso que este espacio denominado «Esa caja boba que nos trata como idiotas» hoy se llamará «Yo soy un idiota que no sabe apreciar la caja boba». Tal vez miro otra televisión y no me doy cuenta de las cosas.

Por Matías Rótulo | Publicado en Voces | 16 de octubre de 2008

Para que Humberto no se enoje conmigo, quiero felicitar a Canal 10 por su campaña de «Comunicación responsable». Hay que prevenir accidentes de tránsito y la televisión, así como el resto de los medios de comunicación, debería tener la obligación ética de contribuir para educar a la sociedad en este y otros temas, ya que eso también es informar.

Para que Humberto no se enoje conmigo, tengo que admitir también que me gusta mucho Intrusos, ya que les da la posibilidad a las viejas de mi barrio de hablar de otra cosa además de bombachas y potes plásticos para conservar zanahoria rallada. Claro que lo mismo provoca Escenas de Matrimonio. ¡Gracias, Humberto, gracias a tu canal por tan divertidas escenas! No hablo del programa en sí, sino de las entrevistas que hacen a las señoras por la Rambla montevideana que, tal como diría mi tía Yeya (que salió virreina de la tercera edad en Mercedes, y esto es verdad), «son un plato».

Para que no digan que yo discrimino a las personas mayores, debo decir que gracias al canal de Humberto tenemos un programón llamado Teen TV, donde los «chicos» nos sentimos re identificados, bolu. Fijate que ahora me compré unas bases re copadas con el autógrafo del hijo de la señora que trabaja en la casa de la actriz principal de Patito Feo; en una palabra, el hijo de la mucama. Este sábado iremos a «W» y luego pasaremos con los chicos un momento re copado viendo mi nueva colección de calzoncillos de los Teros. Además, decoré mi cuarto con placas de tórax de mi abuelo, ya que es la última moda, para tener un cuarto re biológico y anatómico, man.

T.V. de la buena

En Canal 10 saben hacer televisión de la buena y nadie lo niega. Recuérdese aquel memorable Humor Digital de Decalegrón. Era digital porque uno no dejaba de hacer zapping con el dígito apoyado en el control remoto, chusmeando a Sánchez Padilla gritando y golpeando la mesa en Canal 5. De última, era más gracioso.

Acá, en esta columna, ya destacamos al programa de María Inés Obaldía, donde el archivo se abre para el público y, aunque a veces se abusa de este recurso, se nota y se logra el intento de generar un programa de calidad.

Lo anterior no lo escribí para que Humberto no se enoje, sino porque esta columna no deja de ser de opinión de un espectador más; algo boludo, dirán algunos, algo re boludo, dirán los de Teen TV. Lástima que no todos los que miran televisión o hacen uso de los servicios públicos y privados de este país tengan la posibilidad de opinar en un medio de comunicación.

No, no es que me tengan que colgar por hacer una crítica dura a la televisión, ya que la televisión es de todos. Es verdad que soy tendencioso, como algunos dicen. Soy tendencioso a mi interés como espectador, como uruguayo, como consumidor, que ve que no se respeta al espectador al no brindar una televisión de calidad, apostando a la vulgaridad y no a la cultura, a la desinformación y no a la información, a la estupidez antes que al entretenimiento.

No podemos decir que Canal 10 pase la línea de la ordinariez como otros canales colegas y más arriba en la canalera. No me refiero al Canal 99 porno que supe ver entre líneas que se cruzaban tratando de identificar un seno. Hablo del canal de los sueños hechos realidad. El sueño de ver las tetas de más de una modelito de cuarta, inclusive, uruguaya.

Podemos criticarle a Canal 10 la falta de ideas, pero no así la falta de buena intención. Podemos criticarle a Canal 10 que no se entienda mucho el orden de las muy buenas series que emite y si es una temporada vieja o nueva, ya que nunca informan nada. Podemos decir que tiene uno de los mejores programas infantiles, Loco de Vos, que, a pesar de yo tener 26 años, no puedo desconocer un fin educativo primero y entretenido después.

Para que Humberto no se enoje, tengo que recomendar el programa Víctimas y Victimarios de hoy, con el triple homicidio de Petrarca y La Cumparsita, un caso ocurrido en el año 1989 y que en lo personal me conmovió después de leer el libro de Daniel Figares, En sangre propia. Sí, Humberto, perdoname por leer a Figares y decir que un libro suyo me gustó, pero te juro que no lo haré más.

¿Viste, Humberto, que no soy tan malo después de todo? No recomiendo tu programa porque no me gusta. Pero si el público quiere ver cómo un grupo de personas adultas saltan como niños chicos atrás de una piñata, anímese y véalo, Humberto se lo agradecerá.