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No discrimino, tengo un amigo gaucho

El canto VII del Martín Fierro cuenta una historia donde “el otro” se enfrenta a “el otro”. El primer “otro” es el gaucho, el segundo “otro” es “El negro”, y hay una tercera “otra”, la mujer de “El Negro”. Fue en un baile de campaña donde ocurrió la pelea. Por Matías Rótulo  Publicado el 26 de junio de 2012 en Voces De “decir” se trata la cosa. El gaucho fue desplazado, utilizado para las guerras (1), desplazado nuevamente (en el proceso de civilización) aunque integrado a la sociedad “culta”, canonizado, idealizado (hasta hoy). El gaucho dijo en la poesía gauchesca lo que el ciudadano culto quiso que dijera y cómo él quiso hacerlo decir (2). Lo hicieron decir. Uno de esos casos es “Martín Fierro” de José Hernández. Hernández, quien no gustaba de la música (3) realizó un poema (musicalmente perfecto) sobre un gaucho al cual le dio voz para cantar, una guitarra para acompañar, y una historia para sufrir. Darle voz a alguien, es permitirle hablar, y “permite” quien tiene poder pa...

El esposo de Isabel




El esposo de Isabel la engaña por las noches y la ama por las tardes. 
De mañana duerme y sueña con un viaje a algún lugar bien lejos que lo haga olvidar del sufrimiento. 

El esposo de Isabel tiene cuatro hijos, todos con Isabel. A veces en su trabajo la llama a Isabel y luego a la otra mujer. 

A veces no se acuerda a quien llamó y repite las llamadas para que nadie le reproche su falta de amor. 

El esposo de Isabel gusta del buen comer, beber y del sexo, algo que nunca desperdicia si tiene la oportunidad de zafar del sexo con Isabel. 

Matías Rótulo 

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