Los Juegos Deportivos Nacionales, impulsados por la Secretaría Nacional del Deporte (SND), la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y el Congreso de Intendentes, cuentan con la participación de unos 100.000 estudiantes. Una investigación universitaria reveló la importancia de esta política pública para los jóvenes, pero también plantea algunas tensiones entre el deporte y la competición.
Por Matías Rótulo
Publicado en Voces, 16-7-2026
Cuando pensamos en la representación del país, solemos imaginar el color celeste y la Selección Uruguaya de Fútbol. Sin embargo, hay otra forma de representar al Uruguay que recibe mucha menos atención. Se trata de miles de adolescentes que, gracias a una política pública financiada por todos nosotros (los que pagamos impuestos), participan cada año en los Juegos Deportivos Nacionales. Entre mayo y octubre, unos 100.000 estudiantes de 12 a 19 años compiten, conviven y recorren el país representando a sus centros educativos. Días atrás, en Minas, se realizó el lanzamiento de la edición 2026 que tendrá en paralelo la segunda edición de los Juegos Narrativos, dirigida a estudiantes de educación media, orientada a fomentar la lectura y la escritura a partir de experiencias vinculadas al deporte. Sobre los Juegos Deportivos Nacionales, en 2025 se presentó la investigación “Efectos en la enseñanza del deporte en Educación Secundaria frente a la participación en los Juegos Deportivos Nacionales: una mirada desde la perspectiva docente”, realizada por Gastón Alonso, Diego Arroyo, José Dávila, Federico González y Gastón Machado. Los autores obtuvieron (con muy buena calificación) a partir de este trabajo, el título de licenciados en Educación Física por el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) de la Universidad de la República (Udelar). La investigación se preguntó cómo esta competencia influye en la enseñanza del deporte en la educación media. Los autores analizaron también la tensión entre una educación física orientada a la inclusión y la participación de todos los estudiantes y la lógica propia de la competición deportiva, basada en el rendimiento, la selección y la obtención de resultados. También indagaron de qué manera esa tensión incide en el trabajo docente y en las prácticas de enseñanza. La investigación concluye a priori que los Juegos Deportivos Nacionales influyen en la planificación docente y pueden orientar la enseñanza hacia determinados deportes. Asimismo, identifica una tensión entre los objetivos inclusivos del deporte escolar y la lógica selectiva de la competencia. En ese escenario, el rol pedagógico del docente resulta clave para integrar ambas dimensiones.
Docentes agradecidos... pero con reparos
A partir de las entrevistas, los investigadores observaron que los Juegos Deportivos Nacionales modifican la planificación de muchos docentes. Los contenidos se organizan pensando en la competencia y los juegos funcionan como una instancia para aplicar y evaluar aprendizajes desarrollados en clase. Además, determinadas disciplinas deportivas adquieren un mayor protagonismo dentro de la planificación anual. Al mismo tiempo, aparecen diferencias entre los docentes respecto al lugar que debe ocupar la competición dentro del proceso educativo. Si bien identifican numerosos aspectos positivos, también señalan algunas dificultades. Entre los aspectos favorables destacan el incremento de la motivación estudiantil, el intercambio entre centros educativos, el fortalecimiento de los vínculos entre estudiantes y docentes, y las experiencias de convivencia y participación. Sin embargo, también advierten sobre desigualdades entre instituciones, diferencias entre estudiantes federados y quienes no cuentan con experiencia deportiva, así como el riesgo de que el objetivo educativo quede desplazado por la búsqueda del rendimiento deportivo. Describen que algunos docentes dejan parcialmente de desempeñar un rol educativo para asumir funciones más cercanas a las de un entrenador deportivo. Si bien los Juegos Deportivos Nacionales son una política pública destinada a democratizar el acceso al deporte, persisten (explican los investigadores) factores que condicionan ese objetivo, como la falta de recursos materiales y humanos, las desigualdades territoriales, las carencias de infraestructura y las dificultades para garantizar la igualdad de oportunidades entre todos los participantes. En un país donde solemos asociar la representación nacional al alto rendimiento y al deporte profesional, los Juegos Deportivos Nacionales recuerdan que también existen otras formas de representar al Uruguay. Lo hacen miles de estudiantes que, desde sus centros educativos, encuentran en el deporte una oportunidad para aprender, convivir y construir ciudadanía. Ese quizá sea el triunfo más importante de esta política pública.