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Los jueves de Canal 10 ya no tienen Festival de Cine. Después de Subrayado “Mundo Cruel” copa la pantalla del viejo Saeta. Una vez terminado el nuevo programa de humor, “Memoria Colectiva” llega para demostrar que se puede hacer buena televisión.
Por Matías Rótulo
Publicado el 13 de setiembre de 2013 en Voces
Uno es el programa del licenciado Orlando Petinatti, el otro es un muy buen programa de televisión, luego viene Subrayado con sus noticias, Los Simpsons con su humor y sarcasmo, y Pare de Sufrir con sus brasileros de acento dudoso y el “Encosto” que se mete adentro de las personas por culpa de la magia negra lo que se cura tocando el manto sagrado, consiguiendo el jabón gratuito, y mirando el “momento empresarial” por si usted tiene alguna Pymes.
Empecemos por el programa de Petinatti. No vale confundirlo por su apellido con el músico argentino (ex integrante de Sumo) y hoy conductor de Duro de Domar por Canal 13 de Buenos Aires, Roberto Pettinato. No tienen nada que ver. Salvo el programa de televisión.
Esperamos que Mundo Cruel resista la Primavera, ya que lo conduce Petinatti: un hombre que desde hace dos décadas con éxito viene haciendo lo mismo en la radio pero que tiene más programas que la educación media.
Funciona así: Petinatti se para en el medio del plató, hace chistes, algunos buenos y otros malos, le da la palabra a los cuatro panelistas para que estos hagan comentarios con pretensiones de ser graciosos.
Hasta ahora, cualquier parecido con Duro de Domar es una mera coincidencia. Al final se realiza una carrera de mensajes de texto para que el público gane premios desde su casa y los liceales concursan por un viaje de fin de curso a Bariloche. Petinatti no lo hace mal. Con su carisma, su soltura y su panelista Patricia Wolf que llama la atención de un servidor y de todo el público masculino. Wolf habla al aire pero nunca se escucha lo que dice. Nuestra atención se distrae por los primeros planos a sus atributos y esto se suma a las risas de fondo y las interrupciones del conductor y los mismos recursos que utiliza el licenciado en su programa de radio: tirar grabaciones con frases que agregan comentarios al tema que se trata.
Cuando el programa decae, la señorita Wolf es víctima de la cámara, y me animo a decir que en las promociones del programa, el escote de la hermosa muchacha ya apareció más que la voz de Humberto de Vargas haciendo las locu-ciones en los últimos veinte años.
Juan Sebastián es uno de los panelistas. Es una versión local de Marcelo Polino (panelista de Intrusos). A su lado está Diego González, aún tímido frente a cámaras, y Rufo Martínez que traslada el humor ácido que desarrolla en su muy buen programa radial (Mundo Cañón), a un programa que pasa desde el humor de doble sentido a un intento apreciable de hacer “hu-mor inteligente”. Mundo Cruel presenta (al estilo Duro de Domar) algunos informes de tinte humorísticos, también parecidos a los de Carlos Tanco, en la Culpa es Nuestra.
Esperemos que con este comentario los conductores de la Culpa es Nuestra no se piensen que los estamos halagado a ellos, sino a la capacidad de Tanco.
En el programa anterior de Mundo Cruel se realizó un preciso informe que trata-ba que en Uruguay todo era “trucho”. Vamos a reconocer que es un nuevo formato (en nuestro país), que intenta ponerle buen humor a la noche del jueves, que permite que la gente se gane premios, y que es una producción “nacional”, y que todos apostamos que este sea el último experimento del Petinatti, sino alguien va a tener que darle una mano. El buen programa Terminado Mundo Cruel comienza Memoria Colectiva y la vuelta a la te-levisión de María Inés Obaldía. La crisis de 2002, los hechos del Hospital Filtro, el incendio del Palacio de la Luz de UTE fueron los programas hasta ahora emitidos. Con un gran cuidado estético, la recopilación de imágenes adecuadas, y una reconstrucción precisa, el ciclo sin dudas es una de las mejores pro-ducciones nacionales. Este programa conjuga los archivos televisivos y los testimonios de los protagonistas de los hechos para traer años después el tema al tapete. Es verdad que nuestra memoria colectiva a veces queda rele-gada por los años y las circunstancias. Me podrán decir que tal vez no es un formato original, pero cuando se logra captar la originalidad en un estilo ya hecho, bien vale el reconocimiento. No todo es humor, no todos son aburridos programas periodísticos que se basan en los informes de la prensa escrita, no todos son enlatados, también se pue-de hacer buena Televisión y Memoria Colectiva está para demostrarlo.