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Basta de hipocresía, digan la verdad, Anímense. Yo lo grito a los cuatro vientos, me confieso: Yo miré “Bailando Por Un Sueño” como una gran cantidad de ustedes.
Por Matías Rótulo
Publicado en Voces el 15 de noviembre de 2007
También miro “Bien Despiertos” pero eso me da más vergüenza decirlo. Yo que me grabé el último capítulo de “Cristal”. Mi madre que tuvo la precaución de poner el “rec” de la videograbadora para documentar el último capítulo de “Más allá del Horizonte”. Mi tía que aún mira el último programa de “La Revista Estelar”, que grabamos encima del cumpleaños número 78 de la abuela. Claro que Humberto de Vargas era más flaco y la abuela era más viva y hasta respiraba. ¿Todo para que? Para que nuestra memoria tuviera por siempre aquellos años de televisión que con el “Sello de Hoy” formaba el centro del entretenimiento y de la educación de la familia uruguaya. El toque final lo dio el “Hiposaurio” –años después-, que logró defenestrar al aburrido cartel de “aquí termina el horario de protección al menor. Iname”. Pero llegó Tinelli.
La televisión fue cambiando en Argentina y en Uruguay. Una generación entera estiró la mano al prójimo e hizo “osooo”, evitando que se estreche con la del otro. Los sábados de noche entre “Alta Comedia”, “Grandes Valores del Tango”, y “Sábados de Cine” emitiendo por trigésima novena vez “La Novicia Rebelde”, preferíamos ver tocar a Fito Páez, después de un grupo bailantero, que tocó después –tal vez- de “The Cure” en “Ritmo de la Noche”. Ese fue Marcelo Hugo Tinelli, el Magallanes moderno que encontró el pasaje entre lo viejo y lo nuevo. El hombre que cambió la televisión y transgredió todos los códigos. Aquellos que decían que era un idiota no se resistían a mirarlo, y a la vez a reírse, y a la vez a apagar la televisión para dormirse luego de ver “Video Match” y al otro día levantarse y comentar “yo no miro esas groserías”. A Tinelli lo vio tanto el de clase baja como el de clase media y alta. Los niños lo admiraban, los adolescentes, luego de las paquitas de Xuxa no tuvieron otra referencia más directa. Pero todos parecían resistirlo.
Como el hombre de 40 años que mira a la colegiala del Crandon parada en la esquina de Garibaldi y 8 de Octubre y piensa “no debo mirarla, podría ser mi hija, no la debo ver, pero la miro igual...” Con Tinelli era pasaba lo mismo. “No lo debo ver, es un tarado, se mete con la gente, acá en Uruguay no se hace ese humor, nosotros tenemos ‘Decalegrón’ con el humor digital, no lo debo ver”. Pero era más fuerte que nuestros principios y uno terminaba mirándolo contento.
Adiós bailando
La semana pasada terminó “Bailando por un Sueño” otro gran invento de Tinelli. “No lo debo ver, lucran con los sueños de las personas, los jurados son unos gansos, y se pelean entre ellos para hacer rating, pero que bien que ganó la Celina porque era un despropósito que ganara la esposa de Tinelli” pienso. “Además bailó mucho mejor” agrego en mi pensamiento. Terminó y ahora nos queda “Patinando”y “Cantando”. El año que viene será “Nadando”, y el próximo tal vez pongan “Escribiendo un poema barroco por un sueño” o “Interpretando algún papel principal en una película pornográfica producida por el propio Tinelli utilizando un caño como escenografía y a Marcela Feudale Gritando ´dale nena dale que vos podés’ por un sueño”. Gracias a este concurso hemos conocido más a fondo a algunos personajes. Por ejemplo descubrimos que Graciela Alfano (jurado de Bailando) además de ser una linda mujer, es una boluda cuando abre la boca. Le encontramos otro significado a la palabra “certamen” tan utilizada por Tinelli, los jurados y los participantes. Ese significado es: concurso de baile televisivo más bajó que el concurso de bandas de “Sábados Fatales”.
Además conocimos a un nuevo personaje: Rocío Marengo. La modelo le hizo una canción al Koala, un lindo animalito que habita en Australia y que piensa tanto o más que Rocío Marengo. Nos queda la satisfacción de haber visto una gran final, cabeza a cabeza entre Celina y Paula. Yo, mientras se definía el “certamen” me preguntaba ¿Qué carajo hace la orquesta en Bailando Por Un Sueño ya que toda la música era original y nunca fue en vivo? Yo que grabé el último capítulo de “Clave de Sol”, a mí que me vieron llorar cuando el personaje de Araceli González fue rescatado por el de Adrián Suar en la Iglesia, en “La Banda del ‘Golden Roquet’”, admito haber visto todo Bailando Por Un Sueño, pero del sueño, en la final me dormí y no lo grabé. Menos mal que Canal 12 volvió a pasarlo el domingo, como quien repite la final de la copa del mundo entre Uruguay y Brasil en 2014. ¡Gracias Dios porque Canal 12 no tenga nada más interesante que transmitir! Como el resto de la semana
