Reciente
¿Qué dice la gente? Un montón de tipos y tipas saltando como bobos contestando preguntas que a su vez fueron preguntadas a cien personas sobre temas tan variados como poco inteligentes. Un programón que destacamos aquí como lo mejor de nuestra televisión por tener eso que nos gusta a todos nosotros: nada
Por Matías Rótulo
Publicado el 24 de julio de 2008 en Voces
“¿Qué dice la gente?” es un programa televisivo que no es ni de preguntas ni de respuestas, sino que es un vago intento por hacer un programa de va cío entretenimiento. Si el “Muro” (4) es vacío porque es siempre lo mismo, un montón de giles dándose contra una pared, si miro Susana Giménez es vacío porque nos llena de estrellas presen tando a sus familias, hijos, nietos. ¿Qué me importa a mí conocer los hijos de tal o cual actor de pacotilla? “¿Qué dice la gente?” sin embargo nos deja algo en particular: vergüenza ajena. Antes que nada es preciso decir que si una virtud tiene el programa de Canal 10 es el formato. Perdón, me olvidaba que no es original sino que ya viene traído -hasta donde sé-, de Buenos Aires. Lo peculiar del formato es que se con sulta a la ciudadanía sobre su parecer. Yo que venía reclamando la participa ción abierta de la gente en la televisión para que debata sobre temas impor tantes; la verdad es que me taparon la boca. Por n los uruguayos somos consultados sobre temas tan variados como lo que hay dentro de la cartera de una mujer, o lo primero que uno compra en la feria. Tenemos claro que es un programa de entretenimiento y todavía uruguayo, así que no le pidamos peras al olmo, como para utilizar una frase bien original. Entonces dejemos de lado el formato y nos podemos quedar así con... Bueno, algo nos tiene que dejar ¿no? Sino, ve remos que es lo que dice la gente para saberlo.
El ritual del bobo
El requisito para participar en el progra ma es tener una familia. Si usted vive solo en el mundo, jódase. No va a po der ir a concursar nunca en “¿Qué dice la gente? “ Cuando encuentre usted una familia podrá entonces pensar en dos cosas: atreverse a poner la cara frente a una cámara para que la vea todo el mundo y atreverse a poner la cara frente a una cámara para hacer el ridículo. ¿Hay necesidad de saltar como bobo festejando un punto? Ni que se fueran a ganar diez mil dólares, que aunque se los ganaran, dividido entre la cantidad de participantes de cada equipo, la cifra que se llevaría cada uno sería de dos mil dólares, haciendo un brillante cálculo matemático de mi parte. Nadie puede despreciar dos mil dólares, menos porque la gente dice que el país está pasando por un momento difícil que comenzó con el gobierno de Rivera allá por 1830. Volviendo al aquí y ahora, me imagino si está dentro del rango de lo que más dijeron los cien uruguayos consultados previamente se le va dando el puntaje a la familia concursante. En cuanto a los cien consultados me gustaría saber quiénes son. Les dijeron tal vez: “señor, le vamos a hacer una serie de pregun tas sin sentido para luego usarlas en un programa cuya mayor virtud es hacer reír al público con la cara de trasnocha dos de los concursantes”. Pero el ritual, impensado para nuestra humilde tierra de incultos orientales, es el del debate de la estrategia. ¿Vieron los preparativos para las juga das de fútbol americano? Algo así ha cen en este maravilloso programa tele visivo. Los cinco participantes de una de las familias se juntan en una ronda y se abrazan agachando la cabeza hacia el centro, hablando en voz baja, denien do “la estrategia”. yo, saltando con mi equipo, la familia Bengoa, por decir algo. Los Bengoa -del cual formo parte y aclaro que no tengo parte en ningún casino-, tenemos que ir a contestar una de las preguntas frente a frente con otro competidor de la otra familia, pongámosle los Peirano, ya que están necesitados de guita. Entonces vamos uno de los Peirano y yo que soy de los Bengoa. Y comienza el ritual. Voy corriendo dando saltitos al centro del estudio donde me voy a encontrar con un mostrador con dos pulsadores. Cabe aclarar que voy corriendo con cara de feliz cumpleaños, de orgasmo a media máquina, o con cara de “Humberto te miro, te admiro y no puedo creer que estoy al lado tuyo”. Lo bueno sería que la escena de la corri da sea en cámara lenta y con la música de algún tema lento de Roxette. Cuando llego al mostrador pongo más cara de amistad (no de amistá, sino de verdadera y feliz amistad). Mi mano derecha se va para atrás de mi espalda, mi cuerpo queda recto frente a mi con trincante del cual me separa el dichoso mostrador. Estiro la mano derecha y mientras estrecho mis cinco dedos y mi palma con la de mi “enemigo” murmuro un “mucha suerte”. Luego contesto una brillante pregunta de la cual de Vargas no sabrá que decir pues el mismo con ductor parece darse cuenta de lo ver gonzoso que resulta estar allí. El que res ponde correctamente tendrá derecho luego a seguir respondiendo en base a una consigna. “Que le dice un hombre para zafar de una mina” por ejemplo. Entonces el equipo va contestando y Entonces ahí decimos que estamos fren te a un fenómeno paranormal, un pro grama que trasciende todo lo conocido. Pero lo mejor no es el ritual que consiste en las corridas, los saludos y el debate. Lo mejor de todo es la cara de Humberto al querer sacar de la galera algún chiste improvisado de acuerdo a la pregun ta realizada. Es genial ver como todo ese virtuosismo para hacernos llorar en “Desafío al Corazón” y en las madruga das de la Teletón, lo puede alternar con esa chispa única de un actor, conductor, locutor que logra hacernos conmover también con la pregunta ¿Qué se dice en una primera cita de amor?