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Le ponemos a un estudio una escalerilla con luces, la cual debe ser la misma que usaron en “Pasaporte al Color” (10) a principios de los años ochenta, cuando la televisión dejaba el blanco y negro atrás. Le agregamos dos floreros gigantes al fondo, que bien podrían ser los adornos de un nicho en el Cementerio del Buceo, y procuramos un espacio para que la gente baile, cante, actúe y viva el sueño de estar un ratito en la televisión, con la promesa de que en un futuro serán reconocidos baluartes del arte.
Por Matías Rótulo
Publicado el 9 de octubre de 2008 en Voces.
No nos olvidemos de lo principal: un mostrador con una cantidad de numeritos para que se siente un jurado que dará su veredicto. Así pues, una astróloga, un productor teatral y el siempre infalible “invitado de lujo” juzgarán, a cuenta de quién sabe qué criterio, el esfuerzo de un participante y su desempeño artístico, como para darle condimento al mondongo televisivo.
Pasaré a contarles, por si nunca lo vieron, de qué se trata “Localidades Agotadas”.
Es algo así como el programa de Tinelli, pero más a la uruguaya. Tiene también un arrebato de falso glamour, consagrado en el programa argentino de sueños, pero le falta la dosis diaria y berreta de quilombos, salvo en el caso de una participante que el sábado pasado tuvo la osadía, en “Localidades Agotadas”, de reclamarle a uno de los jurados por su opinión hacia ella.
Ese momento fue más intenso que los comentarios de Marcelo Filippini el mes pasado, cuando, en la Copa Davis, uno debía morirse de la angustia para que el muchacho terminara una idea y que todavía se le entendiera algo.
Talento
“Localidades Agotadas” cuenta también con un cuerpo de baile que baila a menos ritmo que yo haciendo el baile del caño en un poste de un cartel de “Pare”, en plena Avenida del Libertador, con unas calzas blancas y una malla entera rosada.
La conductora de este programa tan uruguayo y nuestro, como sin dudas es “Localidades Agotadas”, es una argentina. Cada vez que decimos que algo es nuestro, con una producción nuestra y trabajadores nuestros, siempre hay argentinos en el medio como para hacernos recrear aquello que decía Artigas de las Provincias Unidas.
La actriz, conductora, bailarina, jurado de Tinelli, exesposa de Nico, madre de Juanita (no hace falta que diga su nombre, ya que todo uruguayo cholulo sabe quién es Reina), es la conductora de “Localidades Agotadas”.
El otro conductor es Martín Fablet, una nueva estrella de nuestro micromundo televisivo cuyo mayor talento fue sentarse con los de “Zona Urbana” y hacerse el gracioso. Así como yo me hago el gracioso con lo del cartel de Pare de Avenida del Libertador, aunque sé que no fue gracioso, pero yo me creo que sí lo fue y me río solo al verme hacer el ridículo.
Otro punto a destacar es el sonido de “Localidades Agotadas”, que es como el de alguna jornada en vivo de beneficencia que se transmite las 24 horas por los canales abiertos y donde algunas figuritas se ganan algunas cocardas llorando en cámara. El sonido también se puede comparar con el baile de cuadra cortada de fin de año o con los bailes de la IASA.
Luego tenemos la gran y querida palabra “certamen” (véase el número anterior de Voces del Frente y los programas “Talento”, “ShowMatch”, “Pizza a Carballo” y “El casting de la tele”, donde la usan indiscriminadamente).
Dicen que modificarán la Constitución y, en vez de elecciones internas, habrá un “certamen interno”, ya que parece que todos los candidatos de todos los partidos están bailando por un sueño.
Atención: esto también fue un chiste malo, pero yo me creo muy inteligente y vivo haciéndolo, así como el del poste de Avenida del Libertador.
“Localidades Agotadas” tiene a un grupo de artistas que quieren ser famosos a costillas de un programa de televisión. Ellos no se dan cuenta de que, habiendo tantos futuros artistas que buscan lo mismo, no van a llegar a mucho, ya que el mercado está sobrecargado de posibles estrellas. Y fíjese usted: ¿cuántas llegaron a algo?
Los ideólogos de “Localidades Agotadas” tampoco se dan cuenta de que en nuestro país estamos llenos de concursos de este tipo, importados, claro está, de la vecina Argentina.
Entonces, podríamos definir a este programa como una especie de concurso liceal de talentos, con una irremediable, aparentemente, falta de dinamismo y creatividad.
Esta parece ser una nueva categoría televisiva, denominada “enlatado propio”, que procura mostrar el “talento artístico” de los uruguayos, que se dieron cuenta de que con el Carnaval a lo máximo que podrían aspirar es a bailar en “Pizza a Carballo” o a tener un grupo de cumbia.
Me pregunto cómo Jorge Luis Borges, Verdi, Chopin, Florencio Sánchez, Dante, Rembrandt y otros llegaron a ser grandes artistas sin recurrir a la televisión para mostrar su arte.
¿Globalización? Tal vez sea un poco de eso y otro poco sea el querer pararse hoy frente a una cámara para que algún día uno llegue, en el Río de la Plata, a ser tapa de revista de chimentos o a bailar con Tinelli: máxima aspiración de muchos incapaces de hacer nada más que decir boludeces y contar su vida privada en televisión.
Mientras tanto, tenemos a “Localidades Agotadas” en la pantalla de Canal 10, con pocas ideas, pero sí con un montón de lucecitas amarillas y la promesa de un futuro artístico arriba de un teatro, o bien formando parte de un jurado en
