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No discrimino, tengo un amigo gaucho

El canto VII del Martín Fierro cuenta una historia donde “el otro” se enfrenta a “el otro”. El primer “otro” es el gaucho, el segundo “otro” es “El negro”, y hay una tercera “otra”, la mujer de “El Negro”. Fue en un baile de campaña donde ocurrió la pelea. Por Matías Rótulo  Publicado el 26 de junio de 2012 en Voces De “decir” se trata la cosa. El gaucho fue desplazado, utilizado para las guerras (1), desplazado nuevamente (en el proceso de civilización) aunque integrado a la sociedad “culta”, canonizado, idealizado (hasta hoy). El gaucho dijo en la poesía gauchesca lo que el ciudadano culto quiso que dijera y cómo él quiso hacerlo decir (2). Lo hicieron decir. Uno de esos casos es “Martín Fierro” de José Hernández. Hernández, quien no gustaba de la música (3) realizó un poema (musicalmente perfecto) sobre un gaucho al cual le dio voz para cantar, una guitarra para acompañar, y una historia para sufrir. Darle voz a alguien, es permitirle hablar, y “permite” quien tiene poder pa...

En el ómnibus (poema futurista desde el futuro)


Matías Rótulo 

Doooooooobla.
Salta.
Dooooooooooooobla.
Frena.
Abre la puerta.
Sube la gente.
Cierra la puerta.
Arraaaaaaan... ca.
Aceleeeeeeera.
Aceleeeeeeeeeeeeeeera.
Fre - na.
Arraaaaaaan... ca.
Aceleeeeeeera.
Aceleeeeeeeeeeeeeeera.
Aceleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeraaaaaaaaa.
Sigue aceleeeeeeeeeeeerando.
Y no frena.
Y no frena.
Y no frena.
El ómnibus choca contra un auto.
Explotan los vidrios.
La sangre salpica.
Los muertos desparramados.
Hay fuego.
Hay dolor y gritos.
Hay sirenas.
Hay testigos.
Nadie vio nada.
Aceleeeeeeeeeeeera, la ambulancia aceleeeeeeeera.
La ciudad entera lo mirará por la televisión.
El ómnibus destruido, el auto también, los bomberos trabajando, el ruido de los autos.
Hubo un accidente, uno antes del último que será el próximo, pues siempre hay ua auto que acelera, un ómnibus que acelera, una moto que acelera, una bicicleta que acelera, un testigo que no ve nada.


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