Reciente
Pido que vuelva María Inés Obaldía a la televisión, para poder criticar algo de altura, y no vale hacer chistes sobre el tamaño físico ya que yo le gano en anchura. Por lo menos la señora (esa misma que una vez me miró y se sonrió como regocijándose porque yo le había “pegado”, -y utilizo una palabra de ella-, a un programa nacional), hacía café en un tubo de ensayo lo cual ya era extraño y digno de analizar.
Por Matías Rótulo
Publicado en Semanario Voces, edición 158, 27 de marzo de 2008.
También es digno de analizar que Cacho (de la Cruz) haga asados en el estudio. Vale la pena pedirle disculpas a la gente del “Show del Mediodía” por la columna que escribí en este medio describiendo de mala forma el programa ya que leyendo la crónica de lunes en “Últimas Noticias”, sobre el inicio de un nuevo ciclo, me di cuenta que este añejo programa es una obra maestra. Al menos así lo reseñaba la periodista a cargo del artículo. Hablando de obras maestras, por favor pártanle el “David” que está en la Explanada Municipal por la cabeza al tipo que se le ocurrió traer el “Muro Infernal” (4). Infernal es la risa de Marley (conductor), los chistes de Marley, y hasta Marley que debe fumar demasiado lo que fumaba (Bob) Marley porque no puede hilar dos palabras a la vez. No como María Inés Obaldía que es profesora de literatura, o como Cacho que puede hilar treinta chistes malos en un solo bloque sin saltarse ninguno. Volviendo al “Muro Infernal”, por si no lo vio (y le ahorro el momento de pena), se trata de un muro que tiene una figura y los participantes deben atravesarlo imitándola. El formato es japonés y la televisión argentina, precisamente Telefe, lo compró. Por casualidad (no crea que los canales uruguayos compran cualquier basura que pasan del otro lado del río), aquí lo repite Monte Carlo.
Café, café
Al menos recordamos el café del mediodía que se hervía sin parar en “Caleidoscopio”. Luego de este momento familiar y lleno de borra, volvamos a lo nuestro que es despacharnos contra este pésimo programa de televisión argentino que emite Monte Carlo. El “Muro Infernal”, compite con los informativos en el resto de los canales. Ojo, a veces Subrayado choca con un muro infernal porque dos por tres los conductores del mismo piden un tape y nunca sale, o se corta o se equivocan de cassette, o aparece Vázquez Melo, y ahí es que uno tiene que decidir y eso es cuestión de segundos, luego que el meteorólogo arremete.
Entonces con el control remoto en la mano lo piensa y tiene como opción, el poner la décima repetición del día de La Noticia y su Contexto (5), o cambia y deja a Daniel Lucas en Telemundo (12) auto definiéndose como “un periodista especializado” hablando de “Patito Feo”. Si no quiere nada de lo anterior usted puede reflexionar “está Marley, está Marley” y lo pone. Entonces uno recuerda en el instante, aquel beso que le dio a la fea de la clase porque usted era más feo que la fea y si no la besaba ahí seguro jamás iba a besar a nadie, nunca más en su vida porque la fea había sido la única de todo el grupo que le había dado bola. Y con todo el pudor del mundo deja a Marley encendido en el canal que le ofrece “vivir la televisión”, como saliéndose de la pantalla, explotando de alegría los corazones de nosotros, simples mortales que no tenemos cable.
El programa de Marley además es un hueco experimento oriental (no nuestro ya que para experimentos tenemos los que hacía Obaldía con el café), es una acumulación de idiotez generalizada elogiada por programas como Intrusos (10). Parece que la televisión se limitó a un grupo de tarados (lo digo por los de Intrusos también, y basta con leer los profundos análisis de Luis Ventura en “Sábado Show”), que no tienen otra cosa que hacer que no hacer nada. Disculpe si esta columna es un poco frívola, y dura, pero ¿Cómo demostrar la indignación de algo sin llegar a ser agresivo? Yo le recomiendo que mire el Muro Infernal, un programa que se basa en una cantidad de gente gritando y otros que deben pasar por un muro con figuras y que esas figuras son poco respetadas por los participantes. Y después nada más que unos cuantos golpes, lesiones de los concursantes que además inventaron el “Baile del Espermatozoide” y le juro que no estoy diciendo las estupideces que acostumbro.
Esa es nuestra televisión uruguaya tan argentina, en ese hermoso espacio público cedido a privados donde parece que lo único público es la vergüenza sin vergüenza. Es por eso que utilizo este espacio privado para quejarme, y no pido que vuelva María Inés Obaldía ni que se vaya Cacho, ya que no es para tanto. Prefiero ver un asado en un medio tanque, o un café en un tubo de ensayo, a grupo de bananas aplastados contra una pared.