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Antes de ir pa´l baile, como Pizza a Carballo

 

Diría mi tía Yeya, la de Cardona: “¡Éste muchacho Carballo es un plato!”. Debo aclararles que mi tía Yeya con sus casi setenta años aún sigue yendo a los bailes de dicha ciudad de Soriano. Usted se preguntará ¿Qué nos importa la tía Yeya? Yo le contesto ¿Y a usted que le importa lo que a mí me importa? ¿No se da cuenta que esta columna la hago para divertirme yo, y nadie más?

Por Matías Rótulo de León

Publicado el 8 de mayo de 2008 en Voces del Frente, Nº 164.

Algo así pasa con Pizza a Carballo. Se divierten los que lo hacen: Luis Alberto Carballo, los productores, técnicos, bailarines, actores, reidores, y público que va a ver el programa al mismo canal. También se divierten un grupo de viejas como mi tía Yeya y algún nenito de 14 años que espera que aparezca la salvadora muchachita rubia semidesnuda, que lo va a ayudar a hacer diente hasta que comience en “I-Sat” la porneta francesa de los fines de semana.

Días atrás nos referimos a “Carballo´s Inn”, un experimento casi carnavalero, con chistes de Horacio Rubino quien es director, y libretista de los parodistas “Momosapiens”, y que trasladaba esos mismos chistes que nunca pasan de moda a la televisión. Nunca pasan de moda pues Rubino los hace carnaval de por medio, mechado en sus parodias. Volviendo a Carballo`s Inn, éste contaba (como lo indica su nombre), con la conducción del multifacético Luis Alberto Carballo. Este hombre surgido de las tablas de febrero, puede imitar a Alberto Olmedo así como a una gran cantidad de personajes más sin ningún remordimiento de culpa. Lo bueno es que lo reconoce como un “homenaje”, diría yo, un “constante homenaje”. Ahora Pizza a Carballo volvió a la pantalla de Monte Carlo Televisión luego de unas merecidas vacaciones de verano. El programa ya no se parece a la actuación de unos parodistas, sino que también incursiona en un nuevo género carnavalero gracias al agregado de un cuerpo de baile, lo que le da un renovado toque de revista. Las actuaciones son de humoristas, y el programa es una murga sin coro, bombo, platillo ni redoblante.

Siempre es bueno el humor uruguayo, y la producción nacional que da trabajo a nuestra gente y aplaudimos a Monte Carlo Televisión por fomentarlo, así como el resto de los canales uruguayos. Pero ¿No sería más fácil, no pretender mucho cuando podemos dar tan poco?

Pizza a Carballo es un programa que rinde para quienes lo van a ver en vivo, ya que tanto el conductor, como el resto de sus compañeros de trabajo interactúan de una forma que sólo puede ser percibida por ellos mismos, con bromas internas, y gestos aún más internos que poco importan al espectador.

Luego la connotación sexual constante, los chistes de doble sentido y los gritos ya pasados de moda, completan este fascinante programa que facilita el zapping para probar suerte en otro canal.

¡Dejen hablar a la sexóloga!

Si la impertinencia de querer ser gracioso significa que lo único interesante del programa (además de los premios), no se pueda disfrutar, debemos avisarle a la gente de Pizza a Carballo que muchos televidentes preferimos un velorio. El programa espera hasta la medianoche para abordar el sexo. Con un enfoque adecuado (como pretende la profesional invitada en cada programa), se podría hablar de sexo a cualquier hora. La educación sexual es fundamental para el desarrollo cognitivo de todas las personas desde la más temprana edad. Por algo fue incluida en nuestra educación formal. Claro está, que si vamos a hablar de sexo, porque el sexo es algo “divertido”, y eso nos permite decir mil estupideces por segundo al bajo costo de reírnos entre nosotros, y no dejándole margen al televidente para que realmente se informe, vamos a ponerlo al aire lo más tarde posible.

La sexóloga Carolina Villalba, con toda su buena voluntad de explicar seriamente (como lo hacía en el programa Planta Baja), y desde un punto de vista científico algo tan importante para todos los seres humanos como es conocer nuestra sexualidad, constantemente es interrumpida por el conductor, o bien por el resto de los presentes detrás de cámaras. El sugerir con gestos, palabras, miradas, o gritos algún doble sentido que determine un agregado al tema en cuestión como lo fue el viernes pasado el “sexo oral”, ya pasa de ser algo humorístico, como quieren concretar en Pizza a Carballo fallidamente, a algo totalmente absurdo, con el perdón al género de lo absurdo que tanto ha aportado a la cultura.

Lo peor de todo es que hablar de sexo sin el menor sentido de la seriedad que ello requiere, -y no estamos pidiendo que se de cátedra por televisión-, deja de ser algo educativo como pretende la sexóloga Villalba, para ser uno de los momentos más repelentes de nuestra caja boba ¿Podemos caer tan bajo, y creernos más inteligente que el resto del público menospreciando el histórico bueno humor de los uruguayos?

Me refiero a aquel humor sano (no al humor sano al que hace alarde hoy Cacho de la Cruz), sino al buen humor que alguna vez fue contaminado por el proveniente de Argentina, y dejó fuera del interés de nuestro público a los grandes monstruos como “Plop!”, “Decalegrón”, o el lejano “Show del Mediodía”.

Bienvenido sea que se hable de sexo en la televisión, y también que se intente hacer humor y porque no, utilizando cierta connotación sexual. Pero que este humor se haga sin querernos parecer los nenitos de 14 años que esperan el comienzo de la porneta de I-Sat.