Reciente

¡Fidel vende licuadora a precio barato!


Esta es una columna inteligente y sin premios. Léala y aprenda.

Por Matías Rótulo de León

Publicado en Semanario Voces, edición 167, 29 de mayo de 2008.

Querido jovencito uruguayo que estudias en algún liceo de la capital y a la hora del recreo te gusta darte trompadas con tu compañerito de clase, y eso lleva a que te veas reflejado en las columnas del amigo Hoenir en este semanario. Querida jovencita uruguaya que tomás de ejemplo a la boludita que tiene como 18 años y no sabe lo que es el síndrome premenstrual, y lo peor de todo le habla a una webcam feliz de la vida sin darse cuenta que todo lo que diga será utilizada en su contra para el resto de su vida.

En definitiva, jóvenes orientales: deben mirar “Tiempo Límite” (10). Entonces se darán cuenta que todo el esfuerzo que hagan en esta vida, se les va a compensar con una licuadora, batidora, tostadora, freidora, televisión y DVD.

No hagan como Cacho de la Cruz que si bien debe tener la misma cantidad de electrodomésticos que Fidel, lo ha hecho a fuerza de enganchar de forma magistral –por ejemplo–, un diálogo de sordos con un chivo. Esto sería algo así: “miren, hay dos sordos hablando, pero si tu no estas sordo como estos dos que hablan con el lenguaje de señas el cual no emite ningún sonido, puedes comprarte un mini componente bla bla bla...”

Aclaramos que Cacho jamás dijo esto, y es –como antes dije–, un ejemplo de mi parte, un humilde aprendiz de cómo pasar avisos solapados (antes les hable de la columna de Hoenir: léanla que es ma-ra-vi-llo-sa, y u-ru-gua-ya, tal como diría el maestro).

¿Se preguntará quién es Fidel? No hablo de Castro que no tiene electrodoméstico alguno porque vive en la misma austeridad que el resto de la gente de su país. Hablo de Fidel, el muchachito que ya lleva ganado como $100.000 en mercadería de Vía Confort, y le pido disculpas a Cacho por no poder enganchar el chivo con el resto de la oración.

Lo que más me preocupa de Tiempo Límite es el señor que está esperando para concursar, el que tiene un bigote para arriba como que fuera el policía de las películas de Chaplín. Me da hasta miedo verlo ahí, y temo por la vida de Víctor Hugo, y no así por de Fidel que deseará estar en otra vida para no tener que pensar que va a hacer con tanto aparato que se ganó.

Volviendo al tipo raro, se ve que conoce mucho de todo, de cualquier temática, gracias a que lo único que hizo en toda su vida además de moldearse el bigote, fue leer libros y libros y libros.

Humille poeta

Víctor Hugo es un poeta. Te habla con esa tranquilidad digna de un tipo que no dudó un segundo en gritar “barrilete cósmico” cuando Maradona embaló en México rumbo al arco de los ingleses y metió aquel gol magistral.

Cuando te pregunta algo así como “¿Quién era el de los pies ligeros en La Iliada?” No sé si te dan ganas de contestarle o salir llorando a darle un abrazo para decirle: “¡Gracias Víctor Hugo, gracias por existir!”

Tiempo Límite no es un programa más de juegos de preguntas y respuestas. Es un programa de juegos que lo tiene todo. Un grupo de participantes que tienen mucha memoria al pedo, la frase del conductor que antes de comenzar cada juego dice “Tiempo de saber”, una cantidad de premios que en realidad sería mejor que fuera en billetes verdes, un montón de preguntas que para cualquier hijo de vecino ignorante, al cual le es casi imposible contestarlas sentado en el living de casa (llámese casi todo el staff de Voces del Frente, menos Luis Morales al cual puede leer en la página siguiente y que también es u-ru-gua-yo).

La realidad es que a mí me gusta el programa porque apuesta al saber. Yo que soy un tipo que sabe mucho de muchas cosas les podría decir que La Odisea tiene 24 cantos, que Marco Polo nació en 1254 en Venecia, que Marilyn estuvo en un orfanato de los Ángeles, o que Diderot murió en París en 1784.

Usted dirá ¡Ho, Matías no es como el resto del staff de Voces del Frente ya que sabe mucho de muchas cosas! Sí, claro que las sé porque antes de escribirlas revisé las contratapas de muchos libros viejos que tengo y que creo que no leí, por lo que ahora sé de memoria los datos antes dichos. Eso es saber, o también utilizar la memoria al pedo que tengo para después –si un día surge otro programa de juegos–, ir, concursar y ganar una nueva batidora y a la vez elevar mi ego.

El que sabe más no es el que memoriza más. Tal vez el que sabe más sea aquel que pueda no dejarse llevar por las pasiones, quien reflexiona pacíficamente, quien respeta al prójimo, quien aprende para enseñar, y enseña para aprender, quien... Bueno en definitiva lean a Sócrates que no se ni me importa cuando nació, pero que dice algo muy interesante sobre el saber que está dentro de uno.

Por eso tú jovencito uruguayo que prefieres ver Bailando por un Sueño. Tu jovencita que estás escuchando a Buitres porque te gusta el cantante. Ponte de pié, ve a la biblioteca, agarra un libro, y tíralo a la basura. O vas a estar en un futuro en un programa de preguntas y respuestas y ya no será con Víctor Hugo, sino con Martín Kesmann.