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A los jóvenes de ayer


Jovencito uruguayo que quieres imitar a Charly García pero te quedas con las ganas pues no puedes tocar el piano y componer canciones con esa delicadeza, gracia, magia, impertinencia y destrucción tan hermosa. 


Por Matías Rótulo
Publicado en Voces el 19 de junio de 2008

Ex jovencito uruguayo (léase mayor de 40 años) que disfrutas criticando a Charly García como vieja chusma que al decir de Fito Páez (autoproclamado alumno de García), “son como tías reunidas a las cinco de la tarde hablando de bombachas”. Charly García compuso un tema llamado “A los jóvenes de ayer”. Es una especie de dedicatoria a aquella desaparecida juventud que luchó -entre otras cosas-, contra la dictadura. García, un joven en aquel momento, ya habitué a las drogas, y siempre un preciso músico, se animaba a decirle a Videla en la cara “a vos no te gusta mi música, pero a tu hija sí”. Hoy el hombre del bigote bicolor aparece por la televisión atado a una camilla, lastimado y destruido. Entonces todos nos espantamos y decimos que Charly García es un mal ejemplo para los jóvenes, que es irrecuperable y que está a punto de morir. Esa es la imagen que nos deja la televisión, los diarios e Internet. Los expertos en la crítica totalizadora, no tienen en cuenta el primer ejemplo está en el seno familiar, así como en la propia sociedad. Entonces el pixelado de la desgracia cubre de polvo el pentagrama del talento. Y la cara de los informativistas... La cara de los informativistas estampada en el televisor como una fotografía del lamento popular, aumenta la desgracia de García, que nada de inocente tiene, pero que nos deja pensando: ¿Cómo está nuestra juventud actual?

Interés juvenil 
Ya nadie recuerda al García de letras profundas, ni al Maradona de goles cósmicos porque prima el ídolo que se hace mierda, antes que el ídolo que nos hizo volar de alegría alguna vez. Tampoco está el estudiante que reclamaba libertad, o el niño feliz que juega en la calle. Ahora tenemos al adolescente que sueña con ser cantante por un sueño. MTV ya no pasa videos de música y a cambio propone un combo de relaciones humanas basadas en el pelo de la rubia, las tetas de la morocha, la cola del musculoso, el beso de las amigas en la boca, o el saludo por mensaje de texto. En “Patito Feo” (12), se propone una guerra entre las “Populares y las Divinas”, algo así como un moderno ejemplo de la lucha de clases: una suerte de proletariado contra la burguesía, barato, sin ningún objetivo claro, salvo el de mostrar a una cantidad de niñas vestidas como gatos de bar, bailando el “Tango Llorón”. El “Telechat” (12) nos muestra a una juventud con faltas de ortografía y tan poco inteligente que pretende gastar en un mensaje lo que le puede salir una hora de Cyber Café. 

Los sábados a la tarde, un programa nacional de Canal 10 llamado “Teen TV”, le habla a los jóvenes como subnormales. Allí la mayor preocupación de sus dos adolescentes conductores (un muchacho y una muchacha), son los championes, la salida del sábado a la noche, donde no los dejaron entrar con la cámara a una exclusiva esta en un importante club deportivo de Carrasco, y el romance entre dos modernos cantantes pop. Lo único “educativo” es que “podes decorar tu cuarto según lo que te guste más: biología, historia o astronomía”. Podés tener un decorado de las cavernas “re copado”, o a Marte en colores brillantes y un súper jardín que podés cultivar ¡Qué loco! Luego pululan los programas donde se debaten temas de interés social. Es el caso de “Tenemos que hablar” (4), los que allí hablen son viejos destartalados, científcos, y opinólogos con ánimo candente, pero los jóvenes brillas por su ausencia. Claro que los jóvenes están para ser un buen objetivo de venta. Ponemos a una muchachita con su amiga para que hable como tonta, sobre las pastillas anticonceptivas. En letras blancas, diminutas, se “lee” (mentira casi no se lee), que las pastillas no previenen enfermedades de transmisión sexual. 

Claro que damos a entender que uno puede “conocer a un chico” y menos mal que “estaba tomando las pastis” como una especie de protección divina contra vaya a saber uno que cosa. Hacemos tiras televisivas para vender discos, ropa, álbumes, fotos, etc. Pero cuando el mercado impone en los jóvenes alguna tendencia, dark, punk, rock, o también plancha (porque la música denominada cumbia villera también tiene intención de vender), los miramos con cara extraña. Luego hacemos programas de humor, de terror, de juegos, de niños pero ¿Cuántos programas de televisión hay para los jóvenes? Tal vez tengan algo para decir. 

Los jóvenes son los mayores consumidores del mundo, le dan signifcado a la existencia del mercado. También son los grandes culpables ya que cuando nos acordamos de ellos es cuando arman relajo en un liceo. “Míralos, míralos, están planeando algo” canta García. Si los vemos en la esquina nos asustamos, y si los vemos en televisión nos asombramos ¿Qué opinan sobre el gobierno, la prohibición de fumar, el aborto, la Ley de Educación, la televisión, la música, la economía, y el sexo? Mientras tanto, miremos a Charly García, un eterno joven ya viejo. Los jóvenes terminan todos así, en la televisión, atados a una cama. También pueden terminar como viejos, aburridos, criticones, mirando televisión.