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Pobre Valentín



Al intentar ver “Duro de Domar”, ese gran programa argentino de Roberto Petinatto, que comenzó a emitirse a alguna hora de la madrugada en nuestro país, me di cuenta que después de Show Match, en Canal 12 existía un informativo. ¡Pobre Roberto!, pensé. Luego reflexioné y dije “¡Pobre Valentín, “ ni en la foto para esta nota lo ponemos!

Por Matías Rótulo de León

Publicado el 5 de junio de 2008 en Semanario Voces, N.º 168.

Pobre Valentín cuando mira la hora y dice que son como la 1:30 de la mañana. Un colega de él, es decir otro conductor de informativo, me manifestó su preocupación por el pobre Valentín Rodríguez Bausero que dentro de poco va a presentar la tapa de los diarios del día que ya está por llegar. El motivo de la tardanza es el programa de Marcelo Tinelli que por suerte existe para darnos felicidad. Salvo los miércoles que sin Tinelli es un domingo más, Valentín esperará en una camita que Canal 12 le ubicó en un galpón.

La idea de los informativos de última hora es la de hacer un repaso para las personas que trabajan todo el día y se pierden el resto de los noticieros. Estos esmerados televidentes llegan a su casa, cenan y mientras tanto repasan las novedades del día. Hablamos entonces de una hora razonable para enterarse lo que ocurrió, sin que la noticia sea vieja.

En el caso de Telemundo tercera edición, el motivo es —en el caso de los viernes—, para que el jovencito que está a punto de romper la noche y seguir de largo el fin de semana, sepa que por ejemplo subió el combustible. Entonces la noche será otra, ya que bailará la Gasolina con menos empeño para no gastar tanto (chiste malo, lo acepto). La otra opción es para que los serenos, panaderos, tacheros, enfermeros, policías, y cualquier otro trabajador que brinda sus servicios en la noche pueda enterarse lo que pasó mientras dormía en el día.

Pero ¡Pobre Valentín! Mira con una sonrisa impaciente el reloj de su muñeca y mueve la cabeza como diciendo “a la pelota, seguro que esta noche me quedo de vuelta sin tomar el último ómnibus que me llevaba a casa... Pero es verdad que tengo auto”.

Traumas de un servidor

Valentín no es el primero que sufre los problemas de la trasnochadas. Vale recordar la misma cara de sufrimiento que ponía Julio C. Silveira cuando Telenoche Segunda edición (4) comenzaba ya casi al amanecer. El culpable era ni más ni menos que Marcelo Tinelli.

Dos preguntas me nacen entonces: 1) ¿Qué quiere decir la “C” del nombre de Silveira? Este es un trauma que tengo de chico, así como la “C” de Martín C. Martínez, y la “L” de José L. Terra. 2) ¿Vale la pena sostener un informativo hasta tan tarde?

Esta última interrogante existencial no me genera un trauma pero de todas formas, y sin saber que rating tiene Telemundo Tercera Edición, tal vez sería bueno que Valentín se pueda ir tempranito a casa con estos fríos, y hacer un flash en alguno de los extensos cortes del programa de Tinelli, o salir grabado como Telenoche Segunda Edición.

Pobre Valentín, que sufre lo que alguna vez sufrieron los muchachos de Planta Baja, y el propio Carlos Dopico con la ”Púa”. Vamos Valentín, quiero que mañana te abras al mundo y por fin digas al aire: “si, loco, son la 1:30 de la mañana, me quiero ir a dormir, pero igual les voy a decir que pasó en el día de ayer, aunque poco les importa y mucho menos me importa a mí”.

Alguien lo dijo

Alguien me dijo que “Sic” (Canal 10), “no estaba bueno”. Yo no lo sé, no lo vi. Tal vez el día que pueda llegar a mi casa temprano para prender la televisión, (más temprano de lo que Valentín llega a su casa), vea la nueva producción de Saeta.

Lo curioso de las cosas es que la persona que me dijo que Sic “no estaba bueno”, nunca miró Sic y basó su argumento en la participación de su conductora Cecilia Bonino en “Zona Urbana”. Esta persona quería decir que Sic “no estaba bueno”, tan solo para decir que Cecilia Bonino “es mala”. Es como decir que las patas de tarántula a la sal son un asco sin antes haberlas probado.

Yo no probé las patas de tarántula, tampoco vi Sic, y por lo tanto no sé si son una “nada bueno” y la otra “un asco”. Es como decir que tengo preferencia por criticar a los programas de Canal 10 por algo personal en contra de dicho canal por el sólo hecho de incluir aquí los productos de dicha empresa.

Por esta columna pasaron programas de los cuatro canales, donde algunos se enojaron, y otros, si bien estuvieron en desacuerdo con lo que yo escribía, me trataron con mucho respeto. Lo cierto es que alguien dijo, en una radio afín a Canal 10 que yo critico sólo a Canal 10 porque tengo algo personal contra dicha empresa. Algo así como la persona que conozco tiene algo personal con Cecilia Bonino.

Cómo decía, alguien dijo lo que dijo, y ahora pienso que ese “alguien” tiene algo personal en mi contra.