Reciente
Pude haber ido al psicólogo, o hlacerme director de alguna empresa pública (como Gonzalo Perera que cura sus problemitas contra “Búsqueda” siendo director de ANTEL), y así tranquilizarme y dejar de escribir mal contra todo el mundo. Pero preferí hacer mi tratamiento acá mismo, y hoy ser bondadoso.
No le voy a regalar nada a nadie. Bien merecido tiene “En Foco” (4) una columna aquí, criticándolo como corresponde. Con programas así la televisión uruguaya no es tan mala después de todo, y eso es lo malo. Será aburrida, sin rating, horario central ni conductores payasos, pero mala no es. Mañana comenzará además un nuevo programa de María Inés “tengo una cafetera rara y no la presto” Obaldía, que se llamará “Historias de Vida” e irá por la empresa que ofrece “televisión de la buena“. No estamos hablando de Pampa, o de Vía Confort que tienen buenas marcas de aparatos de imagen para ofrecer, sino de Canal 10. Este programa promete ser un fracaso al igual que En Foco. Pongamos de ejemplo a este último donde los únicos culos que muestra son los de los caballos pastando en alguna parte del santoral de Canelones. Estos malos programas que apelan más a un trabajo de producción que a dos gatos desnudos bailando en un estudio de televisión, que proponen historias de vida, destinos turísticos, realidad social, y otras tantas cosas que a la televisión no le interesa para nada, siguen estando en nuestros televisores ocupando un lugar que bien podría estar ocupado por... Tinelli.
Otra realidad
Reasaltamos el buen trabajo de En Foco y de Sebastián Beltrame al frente de un programa que milagrosamente sobrevivió a una televisión cada vez más competitiva y chatarra. Técnicamente es una apuesta de exquisita presentación. Con una cámara, y un conductor se pueden lograr más cosas que decenas de personas queriendo hacer una televisión comucho contenido, pero sin mucha utilidad. Este programa es un gran esfuerzo personal de este joven conductor y productor (hablamos de Beltrame), que se para frente a su camarita, cuen-ta la historia del lugar y va mostrando las diferentes realidades que descubre. Tiene algo de improvisación, mucho de preparación, y más aún de creatividad. La musicalización se acompaña con las situaciones que muestra de manera coordinada y dinámica, y la estructu-ra permite describir desde la forma de vida del lugar a como se recrea la gente de cada punto del país. Este fue un ciclo que comenzó en Canal 12 y por eso es que uno puede describir porqué no siguió en el aire en esta empresa tan pujante, y penetrante para todos los uruguayos. Desde allí, los sábados parece que no todo está perdido. Note que no dije nada malo de este programa, y pude controlar mis ansias para no criticar sus aspectos negativos. Tal vez es-pere a mañana a ver el programa de la Obaldía para volver a ser yo mismo.
Canal 5: queremos a Peter
Desde aquí, nos sumamos a la campaña pública para que Canal 5 (Televisión Nacional), traiga el programa “Peter Capusotto y sus videos”, emitido por Canal 7, la televisión pública de la vecina orilla. Un sitio web está juntando rmas para que la dirección de nuestro Canal estatal emita en nuestro país uno de los mejores programas de la televisión argentina. Tal vez sea muy creativo y de muy buen humor para nuestra televisión, pero bien valdría la pena mostrar que no todo está perdido. Canal 7 de Argentina está llevando adelante varios programas dedicados al rock and roll de aquel país. A ello agregamos los ya aquí mencionados “La Púa” y “Va por vos”. También destacamos en estas líneas el programa de Canal 5 “Azoteas TV” donde una banda nacional tocaba en una azotea, al igual que lo hicieron alguna vez The Beatles. Tal vez sea hora de seguir adelante con la reforma de Canal 5 y no sólo darle productos de calidad periodística, series (que nunca se sabe en qué día y hora se emiten), y buen contenido para niños, sino que también debería apostarse un poco más a la cultura, pero no a aquella añeja idea de que lo cultural es aburrido. Por ahora pedimos a Capusotto, que desde el humor, reeja la cultura social de un mundo de jóvenes, donde los jóvenes parece que en el mundo ya no cuentan.