Las discusiones que se vienen desarrollando en el marco del IV Congreso Nacional de Educación comenzaron a colocar sobre la mesa un asunto que atraviesa de diferentes maneras la vida cotidiana de los centros educativos y que aparece mencionado en varias de las resoluciones aprobadas por las asambleas territoriales, donde la violencia, el acoso y los problemas de convivencia son abordados desde perspectivas diferentes, pero vinculados en buena parte de los casos con las relaciones que se construyen dentro de las instituciones y con las herramientas disponibles para enfrentar situaciones que forman parte de su cotidianeidad.
Por Matías Rótulo
Según informó la organización del Congreso el 7 de septiembre, entre el 30 de julio y el 31 de agosto se habían realizado más de 23 asambleas territoriales, con la participación de más de 546 personas, una cifra que continuó aumentando durante septiembre debido a la realización de nuevos encuentros, mientras que el plazo previsto para desarrollar estas instancias fue extendido hasta el próximo 19 de octubre.
El documento orientador del eje “La educación como derecho” propone una concepción de la convivencia que no se limita a compartir un mismo espacio educativo, sino que incorpora la participación, el respeto a la diversidad, las relaciones sociales, la pertenencia y los conflictos que atraviesan la vida institucional, planteando la necesidad de construir vínculos de confianza y relaciones “más democráticas y justas, menos verticales y discriminatorias, más dialógicas y participativas”, al mismo tiempo que propone trabajar sobre “los vínculos y la participación de los distintos actores de la comunidad educativa”.
Algunas de las asambleas realizadas hasta el momento avanzaron específicamente sobre estos asuntos. En Maldonado, la desarrollada el 30 de julio en la Escuela N.º 56 Clemente Estable señaló que “la violencia verbal es un aspecto que influye en la convivencia escolar” y agregó que muchas veces los adultos responsables no cuentan con las herramientas necesarias para abordar determinadas situaciones, por lo que la resolución reclama una mayor presencia de equipos multidisciplinarios y plantea la necesidad de que la escuela constituya un lugar seguro para todos.
En Rivera, el Plenario Departamental del PIT-CNT aprobó el 11 de agosto una resolución que, dentro de una concepción de la educación vinculada con la equidad de género y la democracia, propone defender una educación “libre de acoso, libre de violencia institucional y en clave de democracia integral”, incorporando de esta manera el acoso y la violencia institucional dentro de las preocupaciones planteadas durante el proceso del Congreso.
En Nueva Helvecia, la asamblea realizada en AEBU el 27 de agosto vinculó la Educación Sexual Integral con la construcción de vínculos saludables y estableció entre sus objetivos “prevenir situaciones de violencia, abuso, acoso y discriminación”, junto con la resolución de los conflictos mediante el diálogo y la participación, mientras que la misma instancia reclamó abordajes interdisciplinarios frente a situaciones vinculadas con salud mental, vulnerabilidad y violencia.
También en Montevideo una de las asambleas incorporó el problema dentro de una discusión más amplia sobre las relaciones cotidianas en los espacios educativos, señalando la necesidad de favorecer vínculos basados en el respeto y prevenir situaciones de violencia, dentro de una concepción que relaciona derechos, cuidados y convivencia con las prácticas que se desarrollan diariamente en las instituciones.
Las resoluciones aprobadas hasta el momento muestran así que el asunto aparece desde lugares diferentes y con distintos énfasis, desde la violencia verbal mencionada en Maldonado hasta el acoso y la violencia institucional planteados en Rivera, pasando por la prevención de la violencia, el abuso y la discriminación señalada en Nueva Helvecia, mientras el documento que orienta la discusión nacional ubica la convivencia dentro de los vínculos que establecen los diferentes actores de cada comunidad educativa.
Con las asambleas territoriales todavía en desarrollo y un proceso que continuará hasta octubre, la violencia y las formas en que las instituciones construyen sus relaciones cotidianas comenzaron a instalarse como uno de los asuntos presentes en las discusiones de un Congreso que todavía tiene buena parte de su recorrido por delante.