PREMIO TIM LOPES 2010
Como publicamos la semana pasada, es en el ámbito familiar dónde más ocurren los hechos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. Jorge Ferrando, director del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), explicó el procedimiento y las consideraciones que los actores sociales que trabajan con niños y niñas deben llevar adelante frente a la sospecha o denuncia de un abuso sexual, siempre teniendo en cuenta que “estas situaciones se dan por lo general en un ámbito privado como el familiar, y es desde la educación y difusión que tenemos que trasladar estas situaciones a las órbitas de atención correspondiente, pero sobre todas las cosas, para que los adultos comprendan que los niños y niñas no son propiedad de ellos, y que son sujetos de derecho”.
Por Matías Rótulo y Daniela Fassanello
Publicado en Voces el 16 de setiembre de 2010
En primer lugar destacó la capacitación y los materiales de apoyo de quienes trabajan en estos ámbitos para conocer más sobre el tema. En segundo lugar, la necesidad de “realizar campañas públicas de prevención”, que “permitan sensibilizar sobre la importancia del respeto del niño y la niña como sujetos de derecho, pero también sobre las vías de denuncias existentes en el país”.
En el caso de INAU, la Línea Azul “ha contribuido mucho en este tema”, destacó Ferrando, ya que “desde que funciona, ha aumentado el número de denuncias”. Especificó que en algunos casos puede ser un contacto a partir de alguna sospecha, o una denuncia certera, o por verse algún síntoma en el niño o la niña. Pero destacó que “aquí entramos en un tema complejo, ya que estamos frente al debate de hasta dónde un agente externo se entrometa en un ambiente tan privado como el familiar”, pues “puede ser que alguna vez ocurra que alguna de las denuncias puedan ser malintencionadas”.
El rol del Poder Judicial
“Existen grandes dificultades en la recepción y valoración del testimonio de los niños, especialmente tratándose de los más pequeños. En primer lugar se ha avanzado poco en el ámbito legislativo sobre el recogimiento de pruebas, para no revictimizar a las víctimas”, dijo el director Jorge Ferrando al respecto.
Aclaró que “existe en el Poder Judicial una resistencia a la hora de considerar a los niños y niñas como sujetos de derecho”. Señaló asimismo la falta de capacitación de jueces y abogados para tratar este tipo de asuntos. “Muchas veces nos encontramos con situaciones de vulnerabilidad de niños y niñas abusados no solo sexualmente”.
Ferrando dijo que es necesario contar con una mayor capacitación y a su vez contar con un marco legal que permita, por ejemplo, asegurar “que el niño o niña abusado no va a correr riesgo de volver a serlo”.
En el informe del Fiscal Letrado Nacional en lo Penal de 7º turno, Dr. Eduardo Fernández Dovat, sobre “Medios de prueba del abuso sexual del niño”, del año 2000, señala que en Uruguay se “tiene la convicción de que existe una gran impunidad… en lo relativo a delitos sexuales cometidos contra niños” y expresa que “con frecuencia son delitos que se cometen en la clandestinidad del hogar, sin testigos presenciales y sin dejar huellas físicas”.
Sostuvo el informe que en general “el presunto agresor no acepta la imputación y sobre los hechos constitutivos de delito se tiene solamente el testimonio directo del niño”.
Agrega Dovat que en cuanto a la determinación por parte de un juez de que está frente a un abuso sexual contra niño y/o niña “es posible llegar a la convicción judicial a través del testimonio único del niño víctima. Mas ello resulta muy difícil cuando el juez se maneja sólo con sus conocimientos. Afortunadamente se cuenta con la posibilidad de una pericia psicológica que le auxilie en la apreciación de ese testimonio. Por esa vía, actualmente, en varios países, en casos en que no existen evidencias médicas ni testigos presenciales, es frecuente obtener la condena de los agresores”.
El papel de la Justicia
En agosto de 2008, se organizaron las “Jornadas interdisciplinarias sobre abuso sexual a niños, niñas y adolescentes” junto a la Suprema Corte de Justicia, UNICEF y el Ministerio Público y Fiscal. El objetivo fue promover el intercambio académico de los actores del sistema de justicia —jueces, fiscales, defensores, peritos— y los operadores de los servicios de prevención, protección y atención con el fin de fortalecer las intervenciones que se realizan para la efectiva protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. En dicha oportunidad se contó con el aporte de calificados especialistas extranjeros.
En esas jornadas convocadas por la Bancada Bicameral Femenina Parlamentaria, que está integrada por las representantes de todos los partidos políticos, las legisladoras realizaron distintas declaraciones que generaron repercusiones en los medios.
La senadora en ese momento por el Frente Amplio, Margarita Percovich, declaró que “existieron en legislaturas anteriores presiones sobre legisladoras para no profundizar en denuncias por abuso sexual a menores de 18 años de edad, en los que estuvieron vinculados integrantes del sistema político y personas en altas esferas de la sociedad”.
Percovich denunció: “hay políticos involucrados en casos de abuso sexual y hay abogados defensores con mucho peso que también lo están, y que ejercen presiones sobre las instituciones, como el Poder Legislativo y el Poder Judicial”.
“El problema es que hay políticos que están implicados en caso de abuso. El tema de la niñez y la adolescencia lamentablemente es un tema de ejercicio de poder. Y como todo ejercicio de poder es un tema muy delicado. Nosotros sabemos que las presiones se ejercen sobre todas las instituciones del Estado, se ejercen en el Parlamento y se ejercen sobre el Poder Judicial y se ejerce cada vez que hay que tomar una decisión que está tocando un sistema de poder instalado que va del que tiene más poder al que tiene menos poder. Acá los que tienen menos poder son los niños y yo creo que todas las instituciones tenemos la obligación de pensar que son víctimas muy vulnerables y que desde el momento en que nuestro gobierno en décadas anteriores aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño tenemos que adecuar todas nuestras actuaciones en todas las instituciones de acuerdo a eso”.
Este reportaje resultó ganador de la categoría Prensa del I Concurso Regional de Periodismo de Investigación “Violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes”, realizado por ANDI, Childhood Brasil - Instituto WCF-Brasil y Save The Children – Suecia, y por la agencia Voz y Vos de El Abrojo - Uruguay. La autoría del proyecto fue presentada al Concurso TIM Lopes por el periodista Matías Rótulo. Para realizar la investigación se contó con el apoyo de la periodista Daniela Fassanello.
La Línea Azul: una forma de denunciar
La Línea Azul, teléfono a través del que el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) recibe denuncias sobre las situaciones de derechos vulnerados de los niños y niñas en nuestro país, funciona desde hace once años.
Su director Alejandro López explicó el mecanismo de la línea que recibe denuncias anónimas de todo el país pero que concentra la mayor cantidad en Montevideo —60% de llamadas— y le siguen los departamentos de Canelones, San José y Maldonado.
La Línea Azul registró un total de 1.915 denuncias durante el año 2009 referidas a situaciones de maltrato. Las situaciones denunciadas por abuso sexual representan el 3,3% de las llamadas en la Línea Azul. El número no supone que efectivamente se trate de situaciones luego convalidadas, sino que se trata de denuncias recibidas. El promedio es de 160 situaciones por mes, con una evolución que alcanza su máximo pico de 226 en el mes de marzo.
Del total, casi la mitad de las denuncias fueron realizadas por personas ajenas a la familia (49,1%). Sólo un 9,1% son familias cercanas: padre, madre, hermanos, abuelos. Existe un importante porcentaje de denuncias sin identificación: 35,5%. Las situaciones planteadas por los propios niños/as y adolescentes son muy poco frecuentes.
Dentro de los tipos de maltrato se distribuyen en físico, psicológico, abuso sexual, institucional, negligencia por inasistencia o asistencia irregular en educación, negligencia por inasistencia en salud o asistencia irregular, negligencia por niños solos, negligencia/otros, tráfico de niños/as, pornografía, explotación laboral, testigo de violencia, situación de calle, turismo sexual, espectáculos sexuales, sin datos.
¿Cuándo el INAU inicia una investigación?
La investigación se inicia una vez que la denuncia queda establecida a través de las llamadas. La mayor parte de las mismas son anónimas. Y no es obligatorio que el denunciante deje sus datos. Por lo general la mayoría no parten del ambiente familiar, son realizadas por vecinos, maestros, pero nunca de la familia, es muy raro que llamen; a veces son los tíos los que toman la iniciativa.
En el año 2009, 1.915 denuncias llegaron al INAU por la Línea Azul. Los casos más denunciados son por negligencia, le siguen los maltratos y el abuso sexual que ocupan un rango inferior en la escala de denuncias.
Pero las situaciones de abuso sexual no llegan la mayoría de las veces directamente al INAU sino que se activa toda una red instalada en las instituciones y los casos ingresan desde diferentes instituciones que coordinan directamente con nosotros. Pueden llegar desde el Hospital de Clínicas, los directores de las escuelas públicas, los maestros, desde las policlínicas; hay una red que está trabajando y los casos son derivados rápidamente.
¿Qué pasa después de la denuncia?
El procedimiento se registra. No importa si es personal o vía telefónica, los mecanismos son los mismos para todos los casos. La investigación se inicia desde el momento en que uno de nuestros técnicos recibe la denuncia, la toma, atiende la denuncia, realiza una serie de cuestionamientos, profundiza en algunos detalles, esa es la primera etapa.
Luego se evalúa la gravedad de la situación y se llega al domicilio con el objetivo último de realizar la convocatoria de los integrantes de la familia a la sede del INAU. En el hogar se realiza una observación que aumenta o disminuye la cantidad de elementos a ser investigados y tenidos en cuenta en nuestra investigación.
Cuando el tema estricto del abuso sexual es detectado, se trabaja con los técnicos locales pero otras veces se coordinan entrevistas con distintas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que tienen convenio con el INAU, por ejemplo “Arco Iris”, “Somos” y otras.
¿Qué tiempo se llega a demorar desde que se ingresa la denuncia e inicia la investigación en detectar el abuso?
A veces demoramos. Se hace una valoración previa de acuerdo a la denuncia realizada pero se llega a todos los hogares. La urgencia de la situación depende de la gravedad, de cómo se plantee, y los elementos que se tengan.
¿Es común ver denuncias falsas?
La entrevista en el lugar es importante. A veces la gente llama y miente. Hay muchas denuncias que no son reales y la gente las hace porque hay conflictos familiares entre adultos o vecinos y se llama para inculpar al otro de situaciones que no son reales.
¿Se demora en detectar las situaciones de abuso?
En el caso de los abusos es difícil, porque hay que llegar al tema, porque el abuso en general no se denuncia directamente, y lleva un tiempo detectarlo. Lleva por lo menos la secuencia de los tres primeros pasos hasta que los adultos llegan a la consulta con el niño/a.
Y en ese caso hay una batería de test que se aplican para dilucidar si hubo abuso sexual o no, pero si se dan los tres pasos rápidamente se puede detectar como máximo en una semana. Los tiempos son relativos y están relacionados a la dinámica de la institución y a veces son rápidos y a veces son más lentos, no es que llamás ahora y mañana te atienden, pero todo se procesa y se atiende. Hay más premura en determinadas situaciones pero todas son atendidas.
¿Dónde se detecta una situación de abuso sexual con más facilidad?
Es difícil que por teléfono te lleguen muchas situaciones de abuso sexual con claridad. En general el abuso lo detectan mucho a través de los comportamientos en las escuelas públicas, en el Hospital Pereira Rossell. Nosotros recibimos muchas situaciones del hospital, es una puerta importante de ingreso de estos casos.
¿Las denuncias de abuso provienen en gran mayoría de los sectores más vulnerables de la población?
La mayor parte de las situaciones llegan de las zonas periféricas. Son menos las denuncias que nos llegan desde los sectores más acomodados de la sociedad, son las menos pero son más complejas.
Culturalmente todo lo que está relacionado con maltrato, el abuso está más asociado a los sectores más pobres de la población. El relacionamiento humano tiene una matriz que funciona depende del lugar donde uno crezca. Y cuando uno crece en un ámbito donde la gente es más acomodada socialmente la cuestión es mucho más tabú.
En lo personal, me tocó como director del área intervenir en una familia en una situación muy grave de abuso sexual contra un niño. La denunciante era la madre pero el padre no creía. El niño estaba siendo abusado por una familiar. Ese abordaje fue complicado. Son familias muy complejas. Los abusos pasan en situaciones de omisión y son familias con disfunciones, con ciertas patologías.
En las familias de extrema pobreza están más expuestas y “es más normal” que ocurra. En estos sectores la gente tiene menos que esconder pero no pasa lo mismo en el resto de los sectores de la sociedad.
¿Qué diferencia una situación de abuso en una familia de clase media-alta y en otra que vive en pobreza?
Una familia de un contexto de extrema pobreza es más abierta, más difusa en sus mecanismos internos y presenta esas condiciones donde la atraviesa a todo el mundo y en ese sentido la vivencia cultural se expresa de manera distinta y expresan las cosas con mucho más puje, cuando ven una cuestión lo denuncian.
Hay otros costos. Si uno va a un barrio de extrema pobreza y pregunta, a lo mejor en distintas familias muchos fueron abusados y no se enteró nadie. Pero no se enteran porque si era el padrastro y era el proveedor de la parte económica de la familia, la madre por no perder ese ingreso no denuncia. Hay otros miedos.
En los sectores más acomodados la situación es distinta. Hay prejuicios muy fuertes, ¿cómo me va a pasar a mí?, yo que le di todo. Uno ve en esas familias cuando sucede una situación de abuso sexual primero: la no creencia, luego el desconcierto y por último la desestructuración total de la familia. Son las situaciones menos denunciadas porque son menos visibles, son más solapadas, y en los contextos más humildes se expresan de otra forma, son distintas pautas y comportamientos culturales.
Las ONG en pie de lucha (I)
A la Organización No Gubernamental (ONG) Arco Iris llegan niños que mayoritariamente son derivados del propio sistema judicial. También reciben derivados de Club de Niños de todo el país, de la Comisaría de la Mujer y la Familia, también del Ministerio de Desarrollo Social. Arco Iris se financia a través del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) y tienen convenio por la atención de 40 niños. El 20% del total actualmente es atendido por abuso sexual.
Del juego al abuso
“Desde las caricias que en el juego se daban, se pasó a una situación de violación”. Ese podría ser el resumen de lo ocurrido durante un largo tiempo en la intimidad de un hogar, en el cual un adolescente abusó sexualmente a un niño.
En este caso, el adolescente tiene diez años más que el abusado, su sobrino. El trabajo que realiza la figura del abusador es “lento pero seguro” porque al final consigue su objetivo a través de las situaciones más sencillas.
“De decir vamos a jugar a las luchas, donde existe un contacto físico y el niño lo vive como muy natural, la víctima pasó a sentir cosas extrañas en la actitud del otro. Luego se concretó el abuso”, explicó al Semanario Voces Soraida Mera, de la ONG Arco Iris.
El vínculo con el abusador “se sostiene en la amenaza pero también en la culpabilización del niño”, indicó. Añadió que “es frecuente ver cuando tratás con el abusador tienda a culpabilizar al otro. Por eso lo primero que trabajamos acá es la recuperación de la confianza para que el niño logre una frecuencia y no sienta el rechazo a venir”, explica.
Es muy difícil poder realizar un relato por parte de la víctima pues lo que pasó no significa tanto como la vivencia que ha quedado en ese niño/a. La gravedad de la situación atraviesa distintos niveles emocionales, físicos, psicológicos del niño/a abusado/a y no siempre una situación de abuso trae consigo una situación de violación real.
En Arco Iris la mayor parte de los niños y niñas que llegan son de sectores socioeconómicos más vulnerables. “Pero se ha trabajado a todo nivel en cuanto a lo social”, destaca Mera. Además explica que el abuso se da en todas las franjas sociales, culturales, económicas, no hay una etiqueta que diga esto le pasa “solo a los pobres”.
“¿Pero qué pasa? La clase socioeconómica privada tiene acceso más fácil a los servicios de salud y el poder del dinero da esa facilidad. Hay otros filtros allí. Pero en los barrios más marginales hay una policlínica, hay psicólogos, hay una red instalada y cuando se trabaja en la comunidad hay recursos, en los barrios hoy por hoy todos tienen internalizado lo que es una asistente social, un psicólogo. Es más fácil de hablar y detectar en los barrios carenciados, cuesta más en las clases altas, se cuida más y tienen otras herramientas para cuidar lo que no quieren que salga”.
Daños
“Los niños y niñas que han sufrido este tipo de abusos pierden totalmente la confianza en sí mismos. Pero también la pierden en los referentes más cercanos y viven en una sensación de alta vulnerabilidad. Se sienten desamparados, desamparados por la madre y por eso desde mi punto de vista es muy importante trabajar el vínculo con la figura materna”, explicó.
En cuanto al cuidado del niño/a que atiende Arco Iris dijo que los profesionales que allí trabajan son “mediadores que desde el juego, la plástica y demás actividades el niño también se comunica”, ya que “se trata que el niño verbalice”, pero “evitando la revictimización”, ya que “nos proponemos trabajar en la reparación y apuntando a que se pueda construir y visualizar un proyecto diferente de vida, por eso para mí es fundamental recuperar en el vínculo”.