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Premio Tim Lopes: El abuso sexual se da con más frecuencia en el seno familiar (tercera entrega)

 


El silencio de la intimidad de un hogar a veces es el primer cómplice de situaciones de abuso sexual contra niños y niñas. El Estado debe asegurar en primer lugar la educación y la prevención, la atención, la no re victimización de los niños y niñas, y la recomposición de su vida.

Por Matías Rótulo y Daniela Fassanello

Publicado en Voces  el 9 de setiembre de 2010

Este reportaje resultó ganador de la categoría Prensa del I Concurso Regional de Periodismo de Investigación “Violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes” realizado por ANDI, Childhood Brasil - Instituto WCF-Brasil y Save The Children – Suecia, y por la agencia Voz y Vos de El Abrojo - Uruguay. La autoría del proyecto fue presentado al Concurso TIM Lopes por el periodista Matías Rótulo. Para realizar la investigación se contó con el apoyo de la periodista Daniela Fassanello.

Proteger a los niños es una obligación de los adultos. Según nuestra Constitución, la familia es la base de nuestra sociedad y el Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad. Pero ¿qué ocurre cuándo en el propio seno familiar ocurre un abuso hacia un niño o niña? “Uno siente que la familia se destruye, que vamos a quedar desamparados. El miedo nos hace dudar sobre qué hacer” explicó María, madre de Javier. La situación que María nos contó, se dio teniendo en cuenta que “el abuso sexual se estaba dando dentro de nuestro hogar”. Una vez detectado, concurrieron a la policía. “Allí me recomendaron que fuera al hospital y que llamara a la Línea Azul del INAU”. “La familia es generalmente un lugar de protección, pero los abusos sexuales hacia niños y niñas se dan en el ámbito familiar. Lo que después debe procurarse es la recomposición de la familia para seguir adelante”, dijo el sicólogo Víctor Giorgi al Semanario Voces. De esta forma presentamos una nueva entrega sobre la protección que debe dar el Estado a niños y niñas contra el abuso sexual, y cómo es el mismo Estado el que debe asegurar que los niños y niñas que han sido abusados vuelvan a gozar plenamente de todos sus derechos, particularmente el de tener una familia.

LA SITUACIÓN ACTUAL

En el año 2008 Unicef reveló que 228 niños, niñas y adolescentes por hora fueron víctimas de abuso sexual en Latinoamérica y el Caribe. En una entrevista realizada en 2008 por el portal 180.com.uy al director de la oficina Regional de Unicef para América Latina y el Caribe Nils-Arne Kastberg, explicó que el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes pasa en las escuelas, en las iglesias, en los trabajos y en los hogares. Particularmente, las tasas sobre abuso sexual identifican que la mayoría de los casos de abuso se dan en el ámbito familiar, por parte de la figura parterna adulta o masculina de la familia, tal como explicó Giorgi. En estos casos, el silencio es a veces el mayor cómplice de este tipo de abuso que a veces resulta muy difícil de detectar hasta por aquellos que son más cercanos a este tipo de situaciones. La doctora en psiquiatría Laura Viola explicó al Semanario Voces que “es necesario tener en cuenta la pericia del médico tratante a la hora de determinar un caso” debido a “que en muchas oportunidades nos enfrentamos al silencio”. Sostuvo además, que siendo la familia uno de los lugares de mayor incidencia en el caso de los abusos “es necesario que las propias familias tomen conciencia de este tema, y que en el caso del sistema de salud éste pueda ser una herramienta de promoción y prevención al dialogar con las familias sobre la necesidad de proteger a niños y niñas”. Viola destacó que “uno de los aspectos es ver desde lo médico como no se traspasa lo íntimo” siendo que “el abuso sexual contra niños y niñas transcurre siempre dentro del ámbito familiar” lo cual es “un espacio privado y para muchos infranqueable”.

DENTRO DEL HOGAR

“Pues es un abuso que ocurre dentro del hogar, que no se ve, no se escucha como otro tipo de abusos por ejemplo el que ocurre en casos de violencia física” explicó Víctor Giorgi. Según los estudios realizados a nivel nacional, tal como explicó Giorgi, “la mayor parte de los abusos sexuales contra niños y niñas ocurre dentro del seno familiar” indicó el profesional. En ediciones anteriores, el Semanario Voces presentó el trabajo realizado por el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), que desde la intervención y coordinación de actores institucionales elaboró mecanismos tales como el Mapa de Ruta para Primaria y para el ámbito de la salud, en donde se apostaba en ambos a que tanto los educadores como los médicos tuvieron en primer lugar herramientas de apoyo para la detección de casos de abuso.

Pero a su vez, se trabajó para “ver cómo se sigue adelante y más teniendo en cuenta que generalmente estamos frente a casos que se dan en un ámbito privado, oculto, silencioso como el de la familia, y donde en el caso de los maestros no hay mejor herramienta que el propio lenguaje del niño, lo que dice o lo que no dice para detectar este tipo de casos que generalmente ocurren fuera de la escuela” explicó el Presidente de Primaria Oscar Gómez. Consultado al respecto de lo que hasta ahora se ha dicho, sobre un problema que se da “dentro del hogar”, el director del INAU Jorge Ferrando dijo que “hay que terminar con esa idea que se tiene que lo que ocurre dentro del hogar importa sólo a quien está dentro del hogar ya que el Estado debe velar por el bienestar de cada uno de sus integrantes”. Para Ferrando “es difícil aceptar el abuso, más si ocurre dentro del hogar”. Aclaró que “con esto no estamos diciendo que en todos los hogares ocurre, pero sí que ocurre frecuentemente”. Añadió que “es necesario que este tema salga del ámbito familiar, y para eso no hay mejor cosa que la educación, pero además poder enfrentar a nivel estatal el problema” que en muchos casos “es justificado desde la posición del adulto, desde el poder”.

LA FAMILIA Y EL PODER

El estudio “La violencia familiar. Actitudes y representaciones sociales”, explica que algunos adultos “justifican” desde el poder el abuso sexual contra niños y niñas. Dice el trabajo al respecto que “el abuso sexual, la violación, como una de las formas más brutales de mantener el poder masculino en la familia, contribuye a la imagen de la familia patriarcal, jerarquizada y la permanencia en el imaginario colectivo de deberes o roles sexuales diferenciados para cada uno de los miembros”. Jorge Ferrando dijo al respecto que “nuestra sociedad tiene un modelo patriarcal, y el abuso sexual contra niños, niñas adolescentes y mujeres, es decir contra aquellos más vulnerables, es también una muestra de poder”. Víctor Giorgi estableció la relación de poder también desde el o la propia víctima. “Generalmente las personas abusadas, particularmente las niñas no son las que se muestran más extrovertidas o llamativas para los abusadores. La muestra de debilidad es un llamador para los abusadores”.

EN TODAS LAS FAMILIAS

Los especialistas consultados explicaron que a diferencia de lo que se cree popularmente, el abuso sexual no responde a ningún tipo de clase social en particular. Dicho de otra manera, el abuso sexual contra niños y niñas no es exclusivo de los pobres”. El caso del hijo de María y Javier es un ejemplo. “Nosotros no somos ricos, pero tenemos educación. Somos de clase media”. María concurrió a charlas brindadas por una organización religiosa, en uno de los pedidos de ayuda que hizo tras haber detectado el abuso sexual hacia su hijo. “Lo curioso es que allí había una señora muy pobre que ya no tenía a su hijo y estaba yo y además una de las personas que nos ayudaba, un hombre abusado sexualmente de niño, contó que él provenía de una familia de buenos recursos”. El libro “Abuso sexual en las mejores familias” dedicó el estudio al fenómeno del abuso sexual, presentando que estas situaciones se dan sin distinción de clases. “El abuso sexual infantil es mucho más común de lo que quisiéramos y no respeta clases sociales ni niveles educativos”. Añade que “es casi imposible erradicar el abuso de nuestra sociedad”, sentencia el libro en el prólogo.

El estudio pone de manifiesto que “…pensamos que los abusos sexuales sólo ocurren en clases sociales muy bajas, con escasos niveles educativos, en las familias de alcohólicos y drogadictos. O que son ‘viejos verdes’, degenerados, fácilmente detectables por su aspecto, quienes hacen estas cosas a los niños. Nos resistimos a creer que un hombre pacífico, buen vecino, trabajador, a quien conocemos desde hace bastante tiempo, pueda comportarse de esta manera con un hijo, un sobrino, una nieta, la hija de un vecino, o de su mejor amigo”.

“EL BUEN HOMBRE”

Javier al ser abusado tuvo que vivir la revictimización por parte de su entorno. La noticia (sobre este tema trataremos más adelante en próximas entregas), salió en los medios de comunicación, identificando el hogar donde Javier vivía, lo que provocó un alto grado de exposición pública, enterándose todo el barrio que niño había sido abusado. Varios de sus derechos así, volvieron a vulnerarse (como el de la intimidad, el de no exposición ante hechos de abuso, entre otros). “Lo que me llamó la atención era que los vecinos me decían que el abusador era ‘un buen hombre’”. Me decían por la calle “pensar que es tan buen vecino”. En algunos casos “me lo comentaron frente a mi hijo”. Hoy “por suerte me mudé y comenzamos de vuelta. De todas formas, a mí también me costó entender que mi marido, el hombre con el que me casé no era un buen hombre”.

Según el libro “Abuso sexual infantil en las mejores familias”, es muy común que desde el entorno de la víctima el primer desafío antes de hacer la denuncia es asumir que “no es un buen hombre”, en el caso de los abusadores hombres o que no es “una buena mujer” en el caso de una abusadora mujer. “Es difícil entenderlo, hay que pasar muchas etapas, creer en primer lugar que está ocurriendo y asumirlo” dijo Giorgi. Laura Viola explicó que el abuso sexual contra niños y niñas es un fenómeno en el cual “se van pasando límites, límites de privacidad del niño o niña, son barreras que se trasgreden por parte del adulto”.

Notas

  1. Laura Viola es grado 5 de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y Directora del departamento de Psiquiatría Infantil del Hospital Pereira Rossell.
  2. Editado en España por la “Asociación pro derecho humanos” y la editorial Fundamento. 1999.
  3. Intevi, Irene. “Abuso sexual en las mejores familias”. Granica, Buenos Aires, 2008.