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Décadas en la televisión uruguaya, años de risas, premios y personajes memorables son recordados con cariño y hacen la historia de “El Show del Mediodía”. Hoy es un programa que hace “humor sano” y, sobre todas las cosas, “uruguayo”.
Por Matías Rótulo
Publicado en Voces, el 6 de setiembre de 2007
Eso es lo que dice el argentino Arturo de la Cruz, más conocido como “Cacho”. Lo del humor uruguayo no lo discutimos, porque se hace acá en Uruguay, pero que sea “sano” está por verse. Primero tendríamos que saber lo que es “humor sano”. Tal vez “sano” signifique no decir malas palabras, algo que fue siempre respetado por Cacho y su panel de humoristas para no compararnos con el humor grosero de Argentina.
Decir “puta” al aire no es tan tremendo, y hasta Cacho lo hace. Tal vez sea sano que su hijo, el actor, humorista y conductor Maximiliano de la Cruz, se pase la mano por la boca haciendo un gesto como de “secarse la baba” cuando aparece alguna de las actrices del Show del Mediodía en plena actuación. O cuando agarra una tuna del decorado, se la pone en su zona genital y camina con ella por todo el estudio.
Pero lo mejor de todo es cuando este actor hace la mímica de los perros en pleno apareamiento en la pierna de alguna de sus compañeras. ¡Es genial! ¡Es muy sano! Para verlo cuando la familia está reunida, justo en el momento en que un padre le dice a su hijo de cuatro años “mirá nene, ahí está Cacho Bochinche”.
Pero es humor uruguayo, es nuestro y es lo que importa.
Importa también que las mujeres en dicho programa sean tenidas en cuenta y ocupen un papel preponderante para animar los domingos del pueblo oriental. En una de las primeras entregas de este ciclo, la “notera” del programa, una chica de ojos claros, muy bonita y desenvuelta frente a las cámaras, preguntó a las personas por la calle si en nuestro país “vale la apariencia de las mujeres para que sean contratadas en un trabajo”.
El Show del Mediodía tiene en cuenta a las mujeres por su talento y no por su apariencia. Que las actrices sean todas hermosas y provocativas es una mera coincidencia.
La modelo Mónica Farro fue contratada por su talento y no por su muy buen físico, el cual muestra sin vergüenza cada domingo.
Pero la figura de la mujer se acompaña con el buen gusto humorístico. Fíjese usted en los gestos del actor, humorista y profesor Diego Delgrossi y de Maxi al comenzar ambos a desabrocharse los pantalones y a sacarse la camisa cuando aparece una de las bonitas actrices del programa, acompañados por un “¡Qué bárbaro!” de Cacho en referencia al “bueno humor uruguayo” de “muy buen gusto”.
Humor uruguayo
Al final, ¿en Uruguay vale la presencia y belleza de una mujer para contratarla en un trabajo? Eso no lo sabemos. Lo que bien sabemos es que en el Show del Mediodía ninguna de las mujeres del equipo comparte la mesa del domingo en la azotea. ¿Será que solo los hombres tienen cosas inteligentes y graciosas para decir y compartir con el público?
Claro, es un asado de domingo y los asados de los domingos son cosas de hombres.
Ahora el programa cuenta con una nueva incorporación. La bailarina, coreógrafa, cantante, humorista y estudiante de enfermería Abigail Pereira se sumó a la mesa de los domingos, agregándole el toque “femenino” a la mesa del Show.
Debemos destacar que el programa cuenta con algunos momentos de buen humor, de verdad, como el del “limpiavidrios”, que es condenado por los otros humoristas que participan del programa por hacer chistes malos y al final es tirado desde el balcón.
Si será paradójica la vida, que los “chistes malos” del limpiavidrios representan uno de los momentos más graciosos y sanos del programa, así como la imitación de Marcel Keoroglian a la ministra del Interior.
Antes de que comenzara este ciclo, se mostraba en la promoción a todo el equipo en una oficina, con una cantidad de papeles sobre una gran mesa, preparando el trabajo. ¡Valió la pena el esfuerzo!
Hacer que los invitados vayan a un confesionario, al estilo Gran Hermano, para responder ingeniosas preguntas ameritó horas de discusiones, al igual que libretar los ataques de nervios de Maxi cuando se encuentra con su “prima” en la ficción, generando la risa de todos los uruguayos, que nos reímos de nuestro humor para no llorar.